Algunos objetos nos marcan de por vida, no solo por su función, sino por las historias que encierran, los momentos que presencian y las personas a las que nos vinculan. Para mí, uno de esos objetos es mi Borgward Isabella de 1961. Este auto no fue solo mi primer vehículo; fue un regalo inolvidable de mi padre, el Ingeniero Mario Bruno Natalini.