Recibir el Premio a la Trayectoria Artística por parte del Instituto de Cultura del Chaco es un honor que trasciende el reconocimiento personal; es la confirmación de un compromiso ininterrumpido con la tierra y la cultura que me vio crecer y me formó.
Aunque nací en Rosario, Santa Fe, Resistencia es mi lugar en el mundo desde los tres meses de edad. Este hecho define mi arte: mi obra se nutre de una "doble raíz" que me permite abordar la "frontera" no solo como límite geográfico del Chaco, sino como un espacio vital de encuentro y diálogo cultural.
Este reconocimiento, fundamentado en mi "participación permanente y constante en la cultura chaqueña", valida precisamente esa búsqueda: la de un arte que es, a la vez, "Glocal" —universal en su expresión, pero profundamente arraigado en la identidad, los paisajes y las tensiones de nuestra provincia.
Para un artista que ha vivido su vida en el Chaco, este premio es la reafirmación de que la periferia es un centro creativo en sí mismo. Me alienta a seguir explorando los límites de la figura, el color y el concepto, sabiendo que mi trayectoria está íntimamente ligada a la historia y la voz de mi comunidad.
Agradezco al Instituto de Cultura y a la provincia por valorar esta continuidad. Este premio no es un punto final, sino la energía renovada para seguir aportando a las Artes Visuales del Chaco.






