Prólogo de Luis Felipe Noé para "El ojo del alma" (2002).
Mario Natalini es tan claro y preciso en su imagen como difícil, a pesar de ello, ahondar en su secreto. A pesar de haber nacido en Rosario (1959), Mario es un artista chaqueño, más específicamente de la Resistencia, y nos lo recuerda permanentemente.
Por ello, una de las series que componen esta exposición se titula "Territorio Nacional del Chaco", el nombre oficial que tuvo su actual provincia durante su infancia. Esta serie se muestra aquí junto con otra, "Imágenes de una Exposición". Si bien ambas se presentan por primera vez en Buenos Aires, ya se habían exhibido en el Museo Provincial de Bellas Artes René Brusau de su ciudad en 1998 y 2001, respectivamente.
Anteriormente había expuesto en Buenos Aires (Centro Cultural de la Recoleta, 1992) y el título de esta exposición había sido "Informe de la Frontera". Esto aludía tanto a su ubicación geográfica como a su ubicación personal: la de estar entre la frontera de la razón y la explosión irracional.
En la primera de estas series que ahora presenta, reivindicó su territorio al regresar a su infancia de forma militante. Para el prólogo que escribí para su exposición en Resistencia, aludí a las explicaciones que Mario había escrito tras las fotografías de las obras que la componían. En ellas, ese regreso a su infancia es evidente, pero no como un acto nostálgico, sino como alguien que nunca quiso abandonarla y, sin embargo, los años han pasado.
Aquí están los ejemplos: para la obra "Autorretrato Echo a los 39", Mario Natalini explica "con pocos meses de edad". Doy vuelta la foto y veo a un niño con cara y dientes de adulto en un espacio rojo. Así, "El viejo" se explica como "representación de la vejez" y "Mujer embarazada" (la palabra "futura" aparece entre paréntesis) tiene la siguiente explicación: "la hermana embarazada de mi tía (madre), vestida de enfermera". Para la pintura "Paloma mensajera", explique "Paloma urbana del sol y el amor". En la obra, «los tres colores primarios y el blanco se entrelazan para formar el pájaro». Para él, esta última pintura es «naturalista». En la segunda serie, como señala Mariana Giordano en el prólogo de su exposición del año pasado, se hace evidente «la frontera entre estos dos elementos de la existencia humana»: aquellos a los que aludí al hablar de la frontera, la razón y la explosión irracional. ¿Por qué? Explícamelo: «Se suele decir que las crisis conducen a la renovación, y esto ha sucedido en la vida y la obra de Natalini. El proceso de transformación que podemos observar en los últimos tiempos respondió a un cambio en su propio espíritu: su hijo Piero ha sido el motor de dicho cambio, que en el aspecto personal habla de madurez afectiva y emocional, y en el aspecto artístico revela un compromiso implícito con la vida».
Así añade Mariana Giordano más adelante: «El componente racional está presente en el juego reflexivo entre realidades e irrealidades». La naturaleza introspectiva de sus últimas obras se sitúa curiosamente entre un espíritu expresionista y una formulación conceptual, de ahí la importancia que ahora otorga a la palabra como acompañamiento de la obra, ya sea como título o comentario.
Quizás el nacimiento de Piero le dio a Mario una perspectiva que le permitió a su hijo desempeñar el papel de un niño, de tal manera que, con la madurez de un gran artista gráfico —o mejor dicho, diseñador—, plantea en cada obra un «póster» cabalístico de la unidad «infancia-vida».
Conocí a Mario Natalini hace unos quince años; estuvo en mi taller y luego, incluso después de su exposición en La Recoleta, participó en un seminario de análisis de obra que impartí en Posadas para artistas del Nordeste, en el que participaron, entre otros, dos artistas que ya habían expuesto en Ojo al País: Mónica Millán, de Misiones, y Andrés Bancalari, de Chaco.
Este conocimiento me permite apreciar, por un lado, la gran coherencia de su evolución y, por otro, el gran poder de síntesis poética que ha logrado en la imagen: sus obras son una especie de haiku visual. De esta manera, creo que, aunque esta no sea su primera exposición en Buenos Aires, servirá para revelar a un artista único con una gran personalidad: una especie de ojo del alma.
Luis Felipe Noé
Una selección de obras presentadas en la exposición "El ojo del alma" en el Centro Cultural Borges de Buenos Aires en 2002, patrocinada por la Fundación Nacional de las Artes.
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| Título: Fetiche Mítico Técnica: Esmalte Sintético sobre Cartón Dimensiones: 70 x 100 cm Año: 1998 "Fetiche Mítico" de Mario Natalini es una obra de gran impacto visual y conceptual. A través de una figura antropomorfa altamente estilizada, colores vibrantes aplicados con esmalte sintético y un fondo de azul profundo, el artista crea un ícono moderno que evoca lo primitivo, lo sagrado y lo arquetípico. La obra invita al espectador a explorar las conexiones entre la espiritualidad ancestral y la representación contemporánea del ser humano, dejando una sensación de misterio y poder contenido. |
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| Título: Elefantito Tècnica: Esmalte Sintético Sobre Cartón Dimensiones: 100 x 70 cm Año: 1998 "Elefantito" de Mario Natalini es una obra de gran impacto visual y profundidad. A través de una figura de elefante altamente estilizada y despojada de realismo, el artista utiliza el esmalte sintético sobre cartón para crear una imagen con colores vibrantes y formas fluidas. La pieza evoca ideas de inocencia, potencial, y la transformación de la realidad en un símbolo poético, invitando al espectador a una experiencia contemplativa y emotiva. |
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| Título: Jarrón con Amapola Técnica: Esmalte Sintético sobre Cartón Dimensiones: 70 x 100 cm Año: 1998 "Jarrón con Amapola" de Mario Natalini es una obra de gran fuerza visual, característica de su estilo en 1998. Utilizando esmalte sintético sobre cartón, el artista logra una composición audaz y minimalista, donde la simplicidad de las formas y la intensidad de los colores (rojo, azul, negro) crean un impacto dramático. La pieza va más allá de ser una simple naturaleza muerta, invitando a la reflexión sobre el simbolismo de las amapolas y la interacción de colores y planos, transmitiendo una sensación de presencia poderosa y enigmática. |
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| TItulo: Jirafita con su sombra Técnica: Esmalte sintético sobre cartón Dimensiones: 70 x100 cm Año: 1998 "Jirafita con su sombra" de Mario Natalini es una obra de gran impacto visual y profundidad conceptual. A través de formas estilizadas y un uso audaz del color y el contraste, el artista crea una metáfora visual poderosa sobre la dualidad, la complejidad de la identidad y la relación inseparable entre nuestros aspectos visibles e invisibles. La técnica de esmalte sobre cartón contribuye a la fuerza y la singularidad de esta pieza, invitando al espectador a una contemplación introspectiva. |

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